Psychoanalysis view of the fascinating 2020 US elections. Las fascinantes elecciones 2020 de USA bajo el punto de vista del Psicoanálisis.

As I am not a political analyst, I immerse myself with profane curiosity in the fascinating phenomenon of the US elections. “American democracy hangs by a thread” was the title that Umair Haque gave to one of his lucid articles a few days ago, in which he throws a powerful light on what is happening in that country, or rather, what is happening in the world. The American elections are not simply the symptom of the serious disease that that nation is experiencing, a disease much more serious than COVID, one that has begun to destroy the social fabric and generate consequences throughout the planet.

This is not the classic claim that what happens in the United States has repercussions in every corner of the world. Much more than that, these elections institute a radical turn in political praxis. In other words, the most aberrant is integrated into the “new normal” as a fact of nature, and the disconnection between ethics and politics reaches a dimension that takes us back to the Germany of the Third Reich. Even overwhelmed by the joy of the result, I read the numbers with disbelief. Trump has obtained five million more votes than in 2016, also achieving a notable increase among the black, Hispanic, and female populations, despite having vomited in their faces. It is the tremendous realization that violence, slander, impunity, indecency – which have always existed in the political arena – are now fundamental instruments of governance. Democracy has been stealthily corrupted by the most unworthy forms of manipulation, to the extent that a coup d’état becomes a latent possibility. The coup d’état is no longer an attack on democratic legality precipitated from outside the system. On the contrary, the coup d’état of modern capitalism not only dispenses with military force but relies exclusively on legitimate voters, capable of supporting even that which is going to lead them to social exclusion, illness, and death. The democratic coup d’etat is the latest sophistication of contemporary capitalism which, as we know, possesses the alchemical faculty of turning the most abject into consumable merchandise. The genius of Philip Roth saw this clearly in his novel “The Plot Against America”: a United States dominated by Nazism. It is true that Hitler managed to captivate 99% of the Germans, but his strategy was based on directing hatred at a perfectly defined sector of society. Trump inaugurated a new model, according to which the ferocity of fanaticism applies to all. Since he emerged in the political arena he has spread hatred in all directions. The Jews did not support Hitler. In these latest elections, Trump obtained an increase of 12% among black voters, 32% among Hispanics, and 22% among women, compared to the 2016 elections. An increase in the very groups who were ruthlessly addressed, without using any euphemism, calling each thing by name. Political analysts everywhere stumble upon that mystery that sociology, history, and economics together cannot solve: the determined will that takes hold of the masses, driven to dismemberment, to cannibalism, and ultimately to suicide. The triumph of Biden, which the whole world should celebrate, does not mean the end of the Hydra. It is the beginning of a new game where rules have been incorporated that, even intuitively, certain leaders apply in many supposedly democratic countries: the magic formula of sadism as a consensual instrument of domination.

A democratic coup allows “legal” concentration camps to form part of the institutions of control, as has happened during the Trump Administration. Millions of bodies exalted and excited by hatred offer themselves as support for the one who will end up destroying them, a grotesque ceremony where the erotic relationship between the leader and his servants is staged. Millions of bodies applauding the “soft” coup that makes use of bot technology and judicial subterfuges. Amid so much despair, this coup has been reined in today.

But it is not advisable to fall asleep. The Monster has laid its eggs everywhere, and there are millions of bodies ready to give them warmth and shelter for the duration of their period of incubation. From each of them will be born a new supporter of cruelty, a defining feature of the current operating system of democracies. In her novel “Children of Men”, P.D. James also envisioned a freely voted totalitarian world. God will first have to drive out the Demon before He can bless America again. God defeated the Devil way back in time. Let’s see if he will be able to do it again.

Hitlrump

Sin ser un anlista politico, me introduzco con curiosidad profana en el fascinante fenómeno de las elecciones de USA. “La democracia americana cuelga de un hilo” era el título que Umair Haque ha dado a uno de sus lúcidos artículos hace unos días, donde arroja una potente luz sobre lo que está pasando en ese país, o quizá, lo que está pasando en el mundo. Las elecciones americanas no son sólamente el síntoma de la seria enfermedad que padece esa nación, es una enfermedad mucho más seria que La COVID, que ha empezado a destruir el tejido social y que genera consecuencias en todo el planeta.

Esta no es la clásica queja de que lo que pasa en Los Estados Unidos tiene repercusión en todas las partes del mundo. Es mucho más que eso, estas elecciones instituyen un giro radical en la praxis de la política. Dicho de otra manera, lo más aberrante está integrado en la “nueva normalidad” como un hecho de la naturaleza, y la desconexión entre la ética y la política alcanza una dimensión que nos lleva de vuelta a  Alemania y el Tercer Reich. Aún impresionado por la alegría del resultado, leí los numeros con desconfianza. Trump ha obtenido cinco millones de votos más que en el 2016, incluso obteniendo un notable aumento entre los negros, hispanos y la población femenina, a pesar de que haya vomitado en sus caras. Es tremendo darnos cuenta de que la violencia, la calumnia, la impunidad, la indecencia –que siempre ha existido en la arena política- son ahora instrumentos fundamentales para governar. La Democracia ha sido corrompida a hurtadillas por las formas más menospreciables de la manipulación, hasta tal punto que un golpe de estado se convierte en una latente posibilidad. Un golpe de estado ya no es un ataque a la legalidad de la democracia precipitado desde fuera del sistema. Al contrario, el golpe de estado del capitalismo moderno no solo viene con la fuerza militar, sino que se basa exclusivamente en votantes legítimos, capaces de soportar incluso eso mismo que les va a llevar a la exclusión social, la enfermedad y la muerte. El democrático golpe de estado es la última sofisticación del capitalismo contemporéneo, que, como sabemos, posee la alquímica facultad de convertir casi todos los objetos en mercancía consumible. El genio Philip Roth vió esto claramente en su novela “El complot contra America”: Un Estados Unidos dominado por el Nazismo. Es cierto que Hitler consiguió cautivar al 99% de lo alemanes, pero su estrategia se basaba en dirigir el odio a un sector de la sociedad perfectamente definida. Trump inauguró un nuevo modelo, según el cual la ferocidad del fanatismo se aplica a todo. Desde que ha emergido en la arena política, ha esparcido odio en todas direcciones. Los judíos no apoyaban a Hitler. En estas últimas elecciones, comparando con el 2016, Trump ha obtenido un aumento del 12% entre los votantes negros, 32% entre los hispanos y 22% entre las mujeres. Un aumento en los mismísimos grupos a los que se dirigió despiadadamente, sin eufemismo alguno, llamando a cada cosa por su nombre. Los analistas politicos de todas partes tropiezan con ese misterio que la sociologia junto con la historia y la economía no pueden resolver: la voluntad decidida que se apodera de las masas, conducidos al desmebramiento, al canibalismo y en ultima instancia al suicidio. El triunfo de Biden, que todo el mundo debería celebrar, no significa el fin de Hidra. Es el principio de un Nuevo juego donde las reglas han sido incorporadas de tal manera que, incluso intuitivamente, algunos líderes lo aplican en muchos países supuestamente democráticos: la mágica formula del sadismo como un instrumento consesuado de dominación.

Un golpe democrático permite que campos de concentración “legales” formen parte de las instituciones de control, como ha sucedido durante la Administración de Trump. Millones de cuerpos exaltados y excitados por el odio se ofrecen como apoyo al que terminará destruyendoles, una ceremonia grotesca donde se escenifica la relación erótica entre el lider y sus siervos. Millones de cuerpos aplauden el golpe “suave” que utiliza tanto el subterfugio de la tecnología como el judicial.  En medio de tanta desesperación este golpe ha sido frenado hoy.

Pero no es recommendable quedarse dormido. El monstruo ha dejado sus huevos por todas partes, y hay millones de cuerpos dispuestos a darles calor y cobijo durante su periodo de encubación. Por cada uno de ellos nacerá un nuevo partidario de la crueldad, una característica que define al sistema de democracias que opera en la actualidad. P.D. James, en su novela “Hijos de los Hombres”, también visionó un mundo libremente votado totalitario.

Dios tendra que echar al Demonio antes de que pueda bendecir otra vez a America. Dios derrotó al Demonio en tiempos remotos. Veamos si lo puede hacer otra vez.  

Gustavo Dessal     

After the coronavirus passes

After the coronavirus passes, so they say, the world will not go back to what it was before. When we emerge on the other side of the pandemic’s rabbit hole, they tell us, the world will be different and so will we. Current views suggest that a crisis is a door to the unknown and many try to speculate what the future holds, letting free a surge of fantasmatic and delusional forecasts. Nevertheless, the majority agrees it is yet too soon to estimate what may follow once the pandemic settles down.

Ninety years ago, when the world was in turbulence, in times of major political, social and economic changes, Freud published what was badly translated as “Civilization And Its Discontents” – “Das Unbehagen In Der Kultur”[1]. Only ten years earlier he lost his daughter, Sophie, to the Spanish flu. The young democracy of the republic of Weimar was unstable and fragile, the Wall Street Crash of 1929 and the ensuing financial crisis took its victims and central European anti-Semitism was on the rise. Perhaps it was a sense of urgency that drove him to write this prophetic text.

In order to avoid dis-civilized mayhem, man must relinquish happiness and freedom“, Freud claimed. For culture to be established and for it to endure, human beings need to forego their aspirations for complete happiness and whole-encompassing freedom. “We shall never completely subdue nature”, Freud wrote. “It seems to be certain that our present-day civilization does not inspire in us a feeling of well-being” he added, and “the liberty of the individual is not a benefit of culture” he concluded. Admirably, Freud went very far with his propositions, but perhaps he did not go all the way.

In his Seminar XI – The Four Fundamental Concepts of Psychoanalysis – Lacan said that “[The] split constitutes the characteristic dimension of analytic discovery and experience; it enables us to apprehend the real, in its dialectical effects, as originally unwelcome. It is precisely through this that the Real finds itself, in the subject, to a very great degree the accomplice of the drive”. The lost object which inhabits this split, as a void, is what bears the name in Lacanian algebra – the petit a.

“The Void”
Ink
Mila R. Haynes

We “have recognized the evolution of culture as a special process, comparable to the normal growth of an individual to maturity”, Freud maintained. Hence, we may accordingly maintain, that cultures, as subjects, are constituted upon a split, a Real, an object petit a, which is an accomplice of the drive.

In this respect, happiness and freedom waived on behalf of culture, are but mere objects of disposal, standing for object petit a, inhabiting the void of the Real and concealing castration, just for them to be constituted as lost objects to begin with. As such, they are but remnants, fragments, leftovers to be rid of, in order for culture to sustain itself.

Three years after the publication of “Das Unbehagen In Der Kultur”, Freud had witnessed how the National Socialist Party of Germany gained government control and embarked on a venture to create a new German culture and identity, while Jews where radicalized as an object a, embodying a Real excess that the fabric of Nazism could not incorporate.

Indeed, we cannot thus far tell how we will emerge on the other side of the pandemic, but be that as it may, whatever new forms of culture will appear, they will materialize according to the choice of that which will occupy the place of object petit a and will be the accomplice of the drive.

Yaron Gilat

I Wish… Quisiera…

“I wish I could paint the wet soil flavor after the rain”

“Quisiera poder pintar el sabor de la tierra húmeda después de la lluvia”

Mila R. Haynes

Mila R. Haynes
Photography. September 2020

Cómo hacer??

La pregunta que insiste en distintos foros ya no es ¿”Qué hacer”? (Lenin) sino “¿Cómo hacer?”. Cuando se describe la potencia del Capitalismo en su reproducción ilimitada y en su nuevo propósito de gobernar las almas, cuando se capta que el Neoliberalismo constituye una seria alteración antropológica donde el ser humano se convierte en el “Homo Economicus “

“Homo Economicus tratando de escapar”
Tinta. Ink
Mila R. Haynes

una condición que intenta hacer de cada existencia un capital humano, la pregunta por las condiciones transformadoras de la política se vuelve tan grave como atravesada por serias incertidumbres.

Jorge Alemán (estracto) “Pagina 12” 10/10/2020

Qué mundo queremos???

«En un mundo civilizado, los países ricos estarían dando ayuda a los necesitados, en lugar de estrangularlos.» «La crisis del coronavirus puede hacer que la gente piense en qué tipo de mundo queremos».

Ink and Acrylic. Tinta y Acrílico
Mila R. Haynes

Cuando superemos esta crisis de alguna manera, las opciones disponibles irán desde la instalación de Estados brutales altamente autoritarios hasta la reconstrucción radical de la sociedad y términos más humanos, preocupados por las necesidades humanas en lugar del beneficio privado. «Existe la posibilidad de que la gente se organice, se comprometa, como muchos están haciendo, y consiga un mundo mucho mejorque también se enfrente a los enormes problemas que estamos afrontando en el futuro…

Noam Chomsky

( conocido lingüista y analista político estadounidense de 91 años de edad )

La cuarentena responde a una ética del cuidado

La cuestión esencial de la que tratamos ahora es que la cuarentena responde a una ética del cuidado y a los imperativos de renuncia a favor del bien común y no a la biopolítica de la sociedad de control. Señalemos al pasar que en el último Foucault encontramos interesantes reflexiones sobre el cuidado de sí en el mundo griego. Sin embargo hoy en día, en medio de esta Pandemia, el cuidado de lo Común donde habitamos ha provocado un cortocircuito en la tesis de Foucault. No es un asunto de control del Poder sino de una prueba donde la especie humana deberá mostrar su capacidad para contener y sublimar la pulsión de muerte que la habita de un modo constitutivo. Se trata de los grandes motivos de la solidaridad en lucha con las pulsiones narcisistas que siempre buscan en el uso de la ley su plusvalía de goce desconociendo las consecuencias mortíferas de su acción. Las desigualdades sociales desplegadas por el capitalismo se corresponden siempre con este aspecto tanático de la subjetividad.

Si hay una dimensión donde se revela la crisis de la hipótesis de la sociedad de control es en la aparición estremecedora y sintomática de los libertarios actuales que marchan por el mundo. Días pasados en Madrid, tal como ocurrió después en Buenos Aires, se reunió mucha gente anticuarentena. Es un verdadero insulto a la tradición de la palabra Libertaria escuchar semejante repertorio delirante en la boca de esos energúmenos que si les llegara a pasar tener que marchar sobre los cadáveres, seguirían insistiendo en que nos están matando las mascarillas o con los microchips de los móviles (celulares). Es la versión delirante y paranoica de la denominada sociedad de control.

Inesperadamente para la hipótesis de la sociedad de control el trayecto final del delirio de los nuevos libertarios queda alojado en el receptáculo megalómano de la derecha ultraderechizada .Es el deseo de matar y no de morir el que parece primar y esto no ha sido pensado en la tesis de Foucault.

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“Enigma”
Mila R. Haynes
Técnica Mixta

Hay también una pequeña corriente de intelectuales anarquistas o neoanarquistas que también traducen la Pandemia como una horrible imposición del Poder a la que nos sometemos como borregos. Esta es más bien un actitud estética y como los respeto, espero que se cuiden y cuiden a los otros.

Pero es una obligación ética, más allá de las críticas que van y vienen con los gobiernos, admitir que en este mundo, donde la frontera entre los vivos y los muertos se ha desplazado seriamente, las categorías que nos permitían una cierta inteligibilidad de la realidad, como tantas otras cosas, han empezado a crujir en sus fundamentos.

Jorge Alemán . Escritor y PsicoanalistaOpen block settingsOpen publish panel

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EFECTOS DE LA INCERTIDUMBRE SOSTENIDA Y GLOBALIZADA

El inicio de la pandemia causada por el coronavirus ha situado a las autoridades en la tesitura de decretar el Estado de alarma lo cual ha implicado la restricción de derechos y una situación de confinamiento que se viene alargando desde hace más de dos meses. La posibilidad cierta de enfermar y morir, junto con la exigencia de un distanciamiento social por la posibilidad de ser contagiado o de contagiar -lo que convierte al otro y a cada uno en un potencial infectado- causan una modificación de los lazos sociales que sumen a los ciudadanos en el desconcierto y la angustia. Por otra parte, la imposibilidad de acudir al trabajo o su pérdida han aumentado la pobreza y la exclusión. Se avizora una de las peores crisis económicas, mayor aún que la del 2008.
Si bien en estos momentos se ha iniciado el desconfinamiento nada hace prever que este sea sencillo y no implique retrocesos. La incertidumbre sostenida y globalizada es otro de los sentimientos que golpea los cuerpos dada la dificultad con la que se encuentran las palabras para dar un sentido creíble a la situación. La apuesta de la humanidad está colocada en que la ciencia encuentre rápido una vacuna y un tratamiento que haga esquivar el ataque del virus. Pero los tiempos subjetivos no coinciden con los de la ciencia. Hay que esperar más de lo deseable.

“Every cloud has a silver lining”
(“Después de la tormenta siempre viene la calma”)
Tinta y Typex
Mila R. Haynes

En este contexto surgen voces que vaticinan un mundo posterior a la pandemia muy diferente al actual. Autores como Zizek piensan que el virus ha colocado una bomba en la línea de flotación del capitalismo, cuestión nada clara y por ello central a pensar. Por su lado, Naomi Klein estima que los defensores de un mundo absolutamente ciber, donde ya no serían necesarios ni los cuerpos ni la presencia, están encontrando su oportunidad de oro. Atentos a lo que sucede en la educación y en la medicina donde esta idea cobra máxima fuerza. Y en el teletrabajo. No perder el hilo tampoco de lo que los estados de alarma/excepción han mostrado a los amantes del control de las poblaciones: es posible imponer el seguimiento de las personas a través de los teléfonos móviles en aras de acabar con la pandemia: ¿un totalitarismo en ciernes? A su vez, el atentado al planeta por la voracidad del “siempre más” podría estar en el origen de la situación que vivimos.
Todas estas cuestiones, que introducen nuevas formas de malestar en la cultura, se enmarcan en la inquietud por el por-venir y en este significante recién nacido “nueva normalidad” que, como un mantra, escuchamos todos los días salir de las pantallas. Si afinamos el oído y lo aislamos del sentido común que se le quiere imponer, podremos escuchar su tinte siniestro.

Surgen la preguntas; ¿qué es lo por-venir?, ¿qué es lo “nuevo” que se anuncia? ¿qué se pretende “normalizar”?.

Mantengamoslas abiertas.

CURIOSITIES

Affect and Contract

That the Law gives way to affect, surprises. Nothing seems further from the Law than the register of affects. One signs a contract. One cannot say the next day: “I no longer want anything to do with this gentleman, I tear up the contract” – at least not without penalty. The Law is constructed precisely so that affects do not affect contracts. Affects pass, the contract remains. However, if an affective condition has to be mentioned in a contract of association, it is perhaps that “the symbolic order” is not enough, that there is a “beyond of the contract”, with which the Law itself must cope.

Is it Imaginary?

Is this “something else” imaginary in nature? At the level of the imaginary, the standard relation is neither the contract, nor affection; it is an assassination, that is to say: you or me, me or the others. Recall the mirror stage. Aggressiveness persists, in one form or another, in the social bond; it arises as soon as the discourse which contains it weakens. Certainly, there is love, rooted in the imaginary. But affectio societatis is certainly not love.

Human Tapestry
Mix Media
Mila R. Haynes

Incompatibilities

Let’s say a word about marriage, which isn’t love either. Marriage is a contract. We accept as grounds for divorce what we call in French l’incompatibilité d’humeur[incompatibility of mood or temperament]. Look at Charles and Diana: when she wants to dance, he wants to go horse riding, when he comes in, she goes out, and vice versa. In terms of incompatibility – Lacan mentions the word in his Radiophonie, there is pathos: it is about suffering, about a certain way of suffering. Marriage is not just a contract; it is perhaps the desire to suffer together, of the suffering of the one by the other, with the other. The truth: it’s that the one is always incompatible with the other. When we no longer want to be [incompatible], that’s when we divorce. The mood of the one and that of the other are [then] said to be incompatible. But the incompatibility is established above all between mood and contract: a certain mood is incompatible with the contract.

And that’s what the contract provides for: the mood [humour] condition.

All analysts are mortal. Todos los analistas somos mortales.

And we have to remember that, yes, all analysts are mortal. Death is responsible for reminding us of our existence because sometimes life hangs by a thread, the thread of desire, always unsatisfied, “a golden thread of enjoyment”, and this thread loops around the real of life.

Y tenemos que recordar que, sí, todos los analistas somos mortales. La muerte es la responsable de recordarnos nuestra existencia, porque algunas veces, la vida cuelga de un hilo, el hilo del deseo, siempre insatisfecho, “el hilo de oro del disfrute”, y este hilo gira alrededor del real de la vida,

Open the window

If we are in a confinement we can still open the window.

Look at the horizon, it is blank….so, as an artist do with a canvas, be courageous, put in it whatever you dream about!

Mila R. Haynes
“The horizon is still blank”
Ink.

Leave the window of your analysis open.

Wherever it takes place, the analytic session is an open window onto the other scene. The unconscious surprises you when it wants, as soon as it can. Behind this window stands the real.